Alianza: un grito desesperado
Alianza: un grito desesperado
Por Juan Manuel Acuña Salomón
El inicio del proceso electoral de 2027 está a la vuelta de la esquina (septiembre). A solo unos meses de distancia, los partidos de oposición —casi en la inanición— saben perfectamente bien que, de no aliarse, Morena les va a volver a dar una paliza.
¿Por qué es importante esta elección intermedia? Simple y sencillamente porque es la antesala de la sucesión presidencial. La elección de 2027 será mucho más que la renovación de la Cámara de Diputados y varias gubernaturas: será el primer gran examen político del nuevo gobierno y el momento en que se definirá el equilibrio real del poder rumbo a 2030.
Por eso, la pregunta de fondo no es si conviene o no una alianza; es que resulta necesaria.
A pesar de esta urgencia, en tiempo real no hay confirmación de que los partidos estén negociando en serio. Al contrario: los dirigentes nacionales del PAN y MC han salido a negar rotundamente cualquier coalición con el PRI. Por otro lado, vemos a una dirigencia del tricolor que, de dientes para afuera, dice quererla, pero en los hechos reclama mediante el chantaje y la agresión a los mismos partidos que intenta convidar. Así, ¿cómo pues?
Llegan al grado de advertir que, si no hay coalición, será porque el PAN y MC no quisieron, y que “el pueblo de México” deberá saberlo. Una lavada de manos en toda regla.
No se sabe si es una estrategia política o un grito desesperado de “Alito” Moreno, líder del PRI nacional. Para el PRI, la coalición ya no es solo una opción estratégica; es una necesidad de supervivencia. Él mismo puntualizó: “no se trata de salvar a un partido, se trata de México”. Sin embargo, los líderes de oposición parecen preferir discutir por las migajas del banquete mientras el régimen se adueña de la mesa.
