Los sinaloenses no podemos sentarnos a esperar

Los sinaloenses no podemos sentarnos a esperar

Los sinaloenses no podemos sentarnos a esperar

 

Por Juan Manuel Acuña Salomón

 

Sinaloa, a pesar de todo, sigue siendo un destino atractivo para vivir. Sin embargo, los indicadores recientes de INEGI nos obligan a una reflexión profunda. La población total del estado alcanzó aproximadamente los 3.16 millones de habitantes al cierre de 2024, un incremento de 68,900 personas respecto al tercer trimestre. No obstante, este crecimiento demográfico no se traduce en fortaleza económica: enfrentamos una preocupante tendencia a la baja en nacimientos (cerca de un 30% en la última década) y una estructura poblacional sostenida principalmente por la inmigración de adultos jóvenes de entre 25 y 49 años.

 

Al analizar la Población Económicamente Activa (PEA), el panorama es crítico. Se registró una contracción que redujo la fuerza laboral de 1.5 a 1.47 millones de personas. Este desplazamiento no es menor: mientras la PEA se reduce, la Población No Económicamente Activa (PNEA) —donde se refugia la economía informal y el desempleo desalentado— ha crecido hasta alcanzar casi el millón de personas (999,000). En términos reales, la suma de los 24,000 empleos perdidos en la PEA, sumados a los 77,000 ciudadanos que transitaron hacia la inactividad, refleja un deterioro sistémico en la calidad del empleo y en la capacidad de remuneración básica para las familias sinaloenses.

 

Estos datos podrían hacernos pensar que el futuro de Sinaloa es abrumador. Pero siempre hay algo que hacer, y esa tarea nos corresponde a nosotros. Necesitamos generar propuestas concretas, profundas y alejadas de la generalidad, enfocadas en un blindaje y reconversión económica.

 

El realismo debe imperar: la estructura paralela no desaparecerá por decreto. Lo que sí podemos transformar es la dependencia de la economía formal hacia esos flujos y reducir la vulnerabilidad de nuestros sectores productivos. El gran reto es la mezcla de capitales; para atraer inversión extranjera real, urge distinguir con claridad lo legítimo de lo dudoso.

 

Para empezar, propongo poner sobre la mesa las siguientes acciones ciudadanas, apoyadas por un hub de expertos, para iniciar un movimiento por un Sinaloa mejor:

 

Fideicomiso Estatal para el Seguro de Logística y Transporte: El costo de mover mercancía en el estado es altísimo debido al riesgo de robo y extorsión. Propongo un Fondo de Garantía Logística administrado por el Estado y la Iniciativa Privada. En lugar de que cada empresa pague seguridad privada aislada, crearemos un corredor logístico seguro con monitoreo satelital obligatorio y respuesta inmediata. Si la carga se pierde en territorio estatal, el fondo indemniza de inmediato.

 

Distrito de Innovación Alimentaria (Food-Tech): Debemos enfocarnos en alimentos procesados, suplementos y empaques inteligentes. El valor agregado es más difícil de extraer ilícitamente que un camión de materias primas. Necesitamos incentivos para que las nuevas generaciones de agricultores instalen plantas de procesamiento, creando empleos de alta especialización para esos 750,000 jóvenes que buscan una oportunidad digna.

 

Política de “Efectivo Cero” en la Administración Pública: El efectivo es el lubricante de la economía ilícita. Es imperativa la digitalización obligatoria de todos los pagos municipales y estatales. El gobierno no debe recibir ni pagar en efectivo; cada peso del erario debe ser rastreable mediante sistemas bancarios transparentes o tecnología blockchain.

 

Estas propuestas y las que se sumen buscan sacar a Sinaloa del hoyo en que se encuentra. Te invito a analizar, profundizar y proponer. En la acción colectiva está nuestra fuerza. Tú tienes la palabra.

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juanmanuelacuna2027@gmail.com

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