Sinaloa colapso total
Hay que decir las cosas como son: Sinaloa no solo está “mal”, se nos está yendo de las manos. Al principio quisimos creer que esto sería una racha más, un bache en el camino, pero la neta es que nos equivocamos. La esperanza no se gasta sola; nos la están matando.
Ya no es solo “inseguridad”. Lo que estamos viviendo es un colapso total: la economía está parada, las calles se quedan solas por el miedo y la violencia ya se nos hizo normal. Los que juraron protegernos simplemente nos dejaron a nuestra suerte.
Y mientras el estado se cae a pedazos, los políticos de la oposición parece que viven en otro planeta. Ahí tienes a los del PRI, PAN y MC: César Emiliano Gerardo, Wendy Barajas y Sergio Torres, más preocupados por quién va a ser el candidato en la próxima elección que por lo que está sufriendo la gente hoy mismo.
Están encerrados en sus redes sociales, lanzando nombres como Mario Zamora, Paloma Sánchez o Roxana Rubio, mientras el ciudadano de a pie no los ve por ningún lado. Su silencio y sus críticas de dientes para afuera los hace cómplices. Si de verdad quieren a Sinaloa, deberían hacerse a un lado y dejar que gente nueva, que no tenga las manos amarradas ni compromisos con nadie, tome el mando. Ya estuvo bueno de que estorben.
Yo sé que hay miedo. Es normal, ni modo de decir que no. Pero ser valiente no es no tener miedo, es entrarle a las cosas, aunque te tiemblen las piernas.
Aquí en Sinaloa sí hay gente que da la cara. Personas como Martha Reyes, Miguel Taniyama, Manuel Clouthier o Raúl Ibáñez. Podrán gustarnos o no, pero ahí están, en el frente, hablando por nosotros cuando la cosa está más fea. Ellos son la prueba de que la sociedad organizada no está muerta, solo está esperando que más gente se sacuda la apatía y se sume.
¿Qué mundo les vamos a dejar a nuestros hijos?
Nadie va a venir a rescatarnos. Ni de la Ciudad de México, ni los partidos que ya están en las últimas. La solución va a salir de nosotros, o no va a salir de ningún lado.
Si de verdad nos preocupa qué futuro les vamos a dejar a las nuevas generaciones, no basta con quejarse. Hay que actuar con lo que tengamos a la mano:
No te calles: Infórmate y di lo que piensas. El silencio es el mejor amigo de los que nos hacen daño.
Apoya al vecino: Consúmele a la tiendita, al restaurante de la esquina, al emprendedor sinaloense. Ellos son los que están aguantando el barco.
Júntate con los tuyos: Entra a los grupos de tu colonia o comunidad. Si el gobierno no nos cuida, nos toca echarnos la mano entre nosotros.
Estamos frente al precipicio. O nos unimos de una vez por todas para tomar las riendas de nuestro destino, o aceptamos con resignación perder lo poquito que nos queda. La historia no va a perdonar a los que se quedaron mirando mientras Sinaloa se hundía.
