UAdeO: Crónica de un naufragio
UAdeO: Crónica de un naufragio
Por: Juan Manuel Acuña Salomón
La UAdeO se cae a pedazos. Lo que debería ser un motor de movilidad social en Sinaloa, hoy es un botín de guerra, un desorden de facciones y una simulación democrática que avergüenza. La autonomía no es licencia para el saqueo ni para el cacicazgo.
Pedro Flores lleva dos años en la silla, pero sigue sin sentarse. Su gestión está atrapada en un limbo peligroso: o no puede o no quiere “destetarse” de la ex rectora Sylvia Paz. Esa sumisión tiene a la universidad paralizada. Entre las sombras del poder pasado y la presión de un sindicato voraz, Flores contempla el incendio sin mover un dedo.
Con esa sumisión está ensuciando y desmoronando los poquitos logros que dejo la ex. Todo indica que Sylvia paz se equivocó en su designación.
Le quedan dos años como rector. Es tiempo de dar un golpe en la mesa o pasar a la historia como el sepulturero de la institución. Sus errores ya son difíciles de justificar.
La prueba de fuego es la elección del nuevo comité sindical. Por estatutos, el 22 de febrero debe haber un nuevo comité. Faltan seis días y no hay convocatoria oficial. El desaseo es total:
En el portal del sindicato, la convocatoria, “Reglamento de Elecciones” y el padrón aparecen en blanco, con un cínico letrero de “en construcción”.
¿A qué le temen? La respuesta es obvia: quieren un “albazo”. Están operando fuera de la legalidad, estirando la liga para imponer a un incondicional. Si el rector mete las manos para ayudar a esta farsa y pierde, será la puntilla para un toro que ya agoniza.
Lo más doloroso es el silencio sepulcral de los académicos, administrativos y alumnos. Han permitido que la universidad sea “tierra de nadie”, donde todos se sienten dueños menos quienes realmente la integran.
Si no hay elecciones legales el 22 de febrero, la dirigencia sindical quedará acéfala e ilegítima. El desorden es tal que todo es posible, pero la realidad es una sola: la UAdeO se está hundiendo y el capitán parece estar de acuerdo con el naufragio.
Todavía hay tiempo de rescatar los restos, pero el reloj ya marca las doce.
La universidad se ha convertido en tierra de nadie, Sin un golpe de timón, el destino de la UAdeO es el colapso total. Urge que alguien ponga orden.
Quedaría solo una pregunta que hacer: ¿Dónde están los más de cinco millones “perdidos” de las arcas del sindicato?
