SINALOA: De la unión a la suma de esfuerzos

SINALOA: De la unión a la suma de esfuerzos

SINALOA: De la unión a la suma de esfuerzos
Por Juan Manuel Acuña Salomón

Existe un grupo de ciudadanos activos que estamos comprometidos con Sinaloa; no con el aplauso fácil, sino con el diagnóstico preciso. Nuestro objetivo es evitar que los esfuerzos de los sinaloenses terminen, una vez más, en el cesto de la basura por falta de método.

Usamos mucho la palabra “unión” cuando no necesariamente tenemos que ser la misma pieza. Lo que realmente necesitamos es ser un engranaje: piezas distintas cuyos dientes encajen con precisión para mover la maquinaria social. Se pide la unión cuando no se quiere negociar o cuando se busca que todos piensen igual. Sin embargo, no necesitamos uniformidad; necesitamos que todos operen hacia el mismo objetivo desde sus propias trincheras.

A menudo confundimos la voluntad de estar juntos con la capacidad de actuar integrados. La unión es un buen punto de partida, un sentimiento loable, pero debe evolucionar hacia una Suma de Esfuerzos. Mientras la unión busca que todos seamos iguales, la suma celebra la diferencia. La palabra “sumar” nos advierte que el objetivo es tan grande que nadie puede lograrlo solo; reconoce que existen intereses divergentes que, por una coyuntura específica, deciden caminar en la misma dirección sin dejar de ser quienes son.

Recientemente leí un desplegado ciudadano con una lista importante de nombres. Es un buen arranque de visibilidad y una muestra de solidaridad necesaria, pero desde mi punto de vista, su tono “políticamente correcto” corre el riesgo de volverse inofensivo. Si no pasamos de la declaración a la ejecución, será solo otra manifestación de buenas intenciones que el paso del tiempo terminará por devorar.

Para lograr mayor impacto y eficacia, propongo una solución de ingeniería política: que de esa lista de firmantes emanen comisiones temáticas para realizar una verdadera auditoría social. Se requiere un brazo ejecutor que coordine esta suma de esfuerzos, que le dé orden y, sobre todo, tracción real. Es necesario pasar del ‘queremos’ a la acción organizada.

Ya vendrán los tiempos de buscar a un capitán que no solo navegue en cielo despejado, sino que tenga los ojos puestos en las rocas que no se ven bajo el agua y las tormentas por venir . Solo así lograremos llevar a buen puerto a la tripulación y a los pasajeros. Estemos atentos: El corazón de Sinaloa volverá a latir muy fuerte.

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juanmanuelacuna2027@gmail.com

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