UAdeO: La educación como rehén

UAdeO: La educación como rehén

UAdeO: La educación como rehén

Por: Juan Manuel Acuña Salomón

 

A más de dos años de haber asumido la rectoría de la UAdeO, Pedro Flores Leal ha transitado por un camino minado de conflictos. Desde el inicio, movimientos de diversa legitimidad han intentado descarrilar su gestión sin éxito, pero con un costo altísimo: no lo han dejado trabajar. Hoy, el nuevo frente de batalla es la renovación del Comité del SUTAAUAO; un proceso en el que, en teoría, la administración no debería tener injerencia, pero que al politizarse se convierte en una piedra más en el zapato de la universidad.

El saldo de esta parálisis es alarmante. La política pequeña está canibalizando a la academia grande, y en medio del fuego cruzado quedan los alumnos, los maestros y el personal administrativo. Mientras la agenda institucional se agota en impugnaciones sindicales y forcejeos de pasillo, la UAdeO pierde el paso frente a un mercado laboral tecnológico y exigente que no espera a que los conflictos internos se resuelvan.

Un rector asediado termina por convertirse en un gestor de crisis permanentes, no en el arquitecto educativo que la institución requiere. El hecho de que maestros y administrativos sumen meses sin una representación sindical legítima es la prueba de que el sistema ha entrado en “modo supervivencia”. En este escenario, la visión de largo plazo —aquella que debería estar discutiendo inteligencia artificial, laboratorios de vanguardia y excelencia académica— queda archivada en el cajón de lo urgente.

Es imperativo separar el destino de la institución del destino de sus funcionarios. Se puede ser crítico de la gestión de Flores Leal, pero no se puede ser cómplice del estancamiento de nuestra universidad. Si quienes buscan quitarlo y quienes intentan sostenerlo no encuentran un punto de tregua en favor de la educación, al final del día no habrá nada que administrar, porque habrán vaciado de contenido el espíritu universitario.

La “Razón de Ser” de la UAdeO debe estar por encima de los personajes. Cuando la política entra a las aulas, el alumno es el último en la cadena de prioridades. Al actuar únicamente como “apagafuegos”, la administración descuida la calidad educativa y abandona tareas vitales, tales como:

Actualización curricular: Adaptar los planes de estudio al entorno tecnológico actual.

Dignificación docente: Priorizar la capacitación y el bienestar de los profesores para asegurar la calidad de la enseñanza.

Infraestructura digital: Modernizar laboratorios, bibliotecas y plataformas de aprendizaje.

Vinculación real: Fomentar convenios con el sector productivo y programas de movilidad internacional.

Pero, sobre todo, se requiere una gestión transparente y cercana a su comunidad. La reputación de una universidad es su activo más valioso. Si la UAdeO es percibida solo como un sinónimo de pleitos y conflictos, el título que reciben sus egresados se devalúa. Velar por el futuro de los alumnos no es una opción, es la obligación moral de todos los involucrados.

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juanmanuelacuna2027@gmail.com

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