La Silla Vacía
La Silla Vacía
Por: Juan Manuel Acuña Salomón
Sinaloa atraviesa una de las fracturas más profundas de su historia. La herida social supura tras más de dos años de violencia interna y un miedo que se ha vuelto rutina. En lo económico el centro del estado se desangra: una caída del 10% en la actividad regional, cientos de empresas clausuradas y miles de familias desplazadas.
Ante el silencio e ineficacia de los gobiernos federal y estatal, y la evidente degradación de las instituciones, urge dejar de esperar soluciones de las cúpulas nacionales. El centralismo es un lastre que no entiende nuestras urgencias. Por ello, es imperativo construir una Alianza Ciudadana desde abajo, una plataforma política amplia e indispensable basada en tres pilares innegociables:
Cero improvisaciones: Gobernar requiere ética y rigor técnico. No hay lugar para la mediocridad.
Honestidad probada: Candidatos con prestigio, sin expedientes de corrupción.
Decisión local: La alianza se fragua en Sinaloa y para los sinaloenses.
La fragmentación del voto opositor es la herramienta más eficaz del oficialismo; en este escenario, la dispersión es complicidad. Esta gran Alianza Ciudadana tiene la obligación de convocar a los partidos de oposición para unirse en una sola plataforma de candidaturas comunes. La desilusión no debe ser resignación, sino el motor para recuperar la dignidad del servicio público.
Para materializar este movimiento, propongo la creación de: “Voces Unidas: Acción por Sinaloa”. No se trata de una repartición de puestos, sino de la exigencia de perfiles a la altura de la crisis.
El eje de esta estrategia es el símbolo de “La Silla Vacía”. En cada mesa de negociación, en cada foro público, habrá un asiento vacío con un ejemplar de la Agenda Pro-Sinaloa sobre él.
La justificación es simple: Estamos aquí para usar nuestras voces, no para ocupar cargos. Ese asiento le pertenece a Sinaloa y solo se llenará cuando logremos una candidatura común que acepte nuestra agenda: un plan de choque para la recuperación económica y una estrategia de seguridad con mando civil y técnico.
El mensaje para las dirigencias partidistas es claro: “No hay Alianza = No hay Apoyo”. Si no van juntos con un ciudadano ejemplar, la sociedad civil retirará el voto útil.
Esa silla es el espacio de la Candidatura Común. Permanecerá vacía mientras los aspirantes actuales sigan movidos por el hambre de poder. Solo se ocupará cuando alguien dé la talla, acepte las condiciones de la sociedad organizada y firme el compromiso con la productividad y la paz.
La silla espera. El líder que Sinaloa necesita aún no se sienta, porque ese lugar se gana con honestidad, no con cuotas de partido.
