El costo de la neutralidad: Más allá del Horizonte

El costo de la neutralidad: Más allá del Horizonte

El costo de la neutralidad: Más allá del Horizonte

Por Juan Manuel Acuña Salomón

 

Es momento de actuar con inteligencia estratégica. La consulta métrica que se hizo pública recientemente no es solo un número; es la validación de lo que el sector productivo exige. Ha puesto la vara tan alta que, hoy por hoy, cualquier narrativa política tradicional se percibe pequeña.

El riesgo real que enfrentamos es la degradación del sistema: un Estado de Derecho erosionado que nos afecta a todos. Debemos ser claros: en un entorno colapsado, no habrá balance general que aguante. Por ello, si los esquemas tradicionales no han dado resultados, es imperativo consensuar un bloque lo suficientemente sólido y cohesionado para buscar nuevos rumbos.

Se habla de que el sector productivo, incluyendo a sus grandes capitanes, puede convertirse en la pieza estratégica para este objetivo. Sea asumiendo candidaturas o impulsando proyectos, es vital que empiecen a exigir resultados operativos en la política. Esto ya no es un mal necesario; es la gestión del riesgo de su propio patrimonio. Formar un frente común no es un acto de rebeldía, es un acto de responsabilidad: si el barco se hunde, no hay cabina de primera clase que se salve.

No podemos entrar a un callejón sin salida bajo la premisa de que “no hay para dónde hacerse”. La verdad es que sí hay camino. La participación decidida del sector productivo junto con la sociedad, es la llave hacia una nueva etapa de prosperidad. Un capitán no puede navegar tranquilo si su puerto base —Sinaloa— está en llamas. Recordemos que la empresa más grande es México; si esa quiebra, las demás solo serán las últimas en cerrar.

Es momento de transitar del apoyo institucional tradicional hacia una inversión estratégica por la certidumbre. Es imposible separar la prosperidad de una empresa de la estabilidad de su entorno. El valor de sus activos reside también en la fortaleza de las instituciones, y cuando estas se debilitan, el patrimonio se vulnera.

Sinaloa es nuestro puerto de origen y nuestro laboratorio de talento. Cuidar la casa común es asegurar que el modelo de éxito que ustedes representan tenga rumbo firme para las siguientes generaciones. Al final, el mayor legado de un gran empresario no es solo la empresa que deja, sino el país que ayudó a construir para que esa empresa pueda seguir existiendo.

Urge dar el siguiente gran paso.

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juanmanuelacuna2027@gmail.com

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