La “vieja guardia” política: No es relevo, es fusión

La “vieja guardia” política: No es relevo, es fusión

La “vieja guardia” política: No es relevo, es fusión

Por Juan Manuel Acuña Salomón

 

Se ha cometido el error de confundir la “renovación” con el descarte de la experiencia. Sin embargo, la realidad política nos llama de vuelta al campo, porque los nuevos cuadros han decidido ser prófugos de la política. Se equivocan quienes piensan que el tiempo nos ha retirado. Lo que hoy llaman la “vieja guardia” está más vigente que nunca porque, ante la ausencia de liderazgos con fondo, somos nosotros quienes seguimos sosteniendo el andamiaje. Poseemos el criterio y el oficio que dominó la escena estatal durante décadas; un conocimiento que no se adquiere en una campaña de redes sociales, sino en las trincheras del poder real.

¿Dónde están esos nuevos liderazgos que pretenden desplazarnos? Existe un vacío de nuevas voces que parecen huir de la política actual. En medio de este escenario, observo a una generación atrapada: la Generación Sándwich. Son aquellos que están en una posición determinante, pero que se han dejado atrapar en una pinza generacional. Tienen la energía física y ya acumularon 15 años de experiencia, pero les falta lo más importante: ansias de poder. El peligro de esta generación en Sinaloa es que se han vuelto expertos en obedecer o en esperar su turno “por escalafón”, en lugar de venir a arrebatarnos el criterio.

Deben dejar de ser el relleno del sándwich. Tienen la obligación de ser el puente, no el muro. Su labor no es esperar a que nuestra generación se retire por biología, sino extraer de nosotros el conocimiento. Mi invitación es clara: vengan a “exprimirnos”, a absorber el oficio para que, cuando el mando sea suyo, no sean unos improvisados. Si no presionan hoy para fusionar nuestra experiencia con su empuje, heredarán un estado que sencillamente no sabrán manejar.

Esta generación ha preferido ser de “escuderos” en lugar de proponer una tesis propia. Se han vuelto una generación cómoda, adormecida por la nómina. Les ha faltado esa hambre de conquista porque el poder siempre les fue administrado. El liderazgo se trabaja, no se hereda. En la política real, el poder se arrebata con inteligencia y propuesta, no con lealtad ciega.

Es hora de que dejen de pedir permiso. Vengan a demostrarnos que su criterio ya es superior al nuestro. Dejen de ser el relleno del sándwich y conviértanse en el motor. Sinaloa no necesita empleados de la política, necesita líderes. Nosotros tenemos las llaves del oficio; la pregunta es si ustedes tienen el hambre suficiente para venir por ellas.

Este fenómeno no distingue colores. En Morena vemos lo mismo: una cúpula de la vieja guardia que no encuentra relevos con hambre propia. Vemos liderazgos de 40 años que ocupan sillas importantes, pero que se comportan como inquilinos temporales, cuidando la nómina y esperando instrucciones, en lugar de arrebatar el criterio y proponer una visión que trascienda al padrino político.

Morena en Sinaloa es el ejemplo más claro de que la política no se renueva solo con votos, se renueva con cuadros. Si hoy le quitas a Morena a los de 60 y 70 años, el partido se queda sin brújula estratégica. Los de 40 (el sándwich) están ahí por cercanía, no por haberle ganado el espacio a la vieja guardia en una batalla de ideas o de territorio.

Nadie sobra, nadie falta. Están los que están.

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juanmanuelacuna2027@gmail.com

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