Somos México
Somos México
Por Juan Manuel Acuña Salomón
La irrupción de “Somos México” en el tablero electoral no es fortuita, aunque sí discreta. Hasta ahora, su energía se ha concentrado en el “purgatorio” burocrático del INE: asambleas y afiliaciones. Con más de 200 asambleas y rebasando los 256,030 afiliados, el partido ha cumplido la tarea técnica. Sin embargo, la verdadera prueba de fuego será la validación final del INE en mayo; ahí se verá si hay voluntad política para abrir el sistema o si los “vicios de origen” del arbitraje frenan su registro.
El discurso de Somos México apuesta por empoderar al ciudadano frente a las cúpulas. Su gran promesa radica en el Artículo 13: sus dirigentes no pueden ser candidatos. No obstante, el articulo 75 permite la postulación si renuncian seis meses antes del proceso electoral.
El gran riesgo es que si los actuales promotores —muchos de ellos políticos con kilometraje en otros partidos— se convierten en dirigentes solo para renunciar meses después y aparecer en las boletas, la “novedad ciudadana” se desmoronará antes de nacer.
El mayor desafío de Somos México es el deslinde. Al estar integrado por cuadros provenientes del extinto PRD, del PRI y PAN, el fantasma del “político reciclado” acecha. No basta con colgarse la etiqueta de “ciudadanos”; necesitan un golpe de autoridad en su primera lista de candidatos (nominales y pluris). Si los nombres son los de siempre, el partido nacerá con olor a viejo.
En Sinaloa, el partido se encuentra en una fase de organización celular, pero carece de “artillería pesada”. El reto en el estado es atraer a personajes que sean “marca propia”; líderes sociales cuyo carisma pese más que el logotipo. Para ser competitivo en la región, Somos México debe dejar de buscar activistas desplazados y empezar a seducir a la verdadera sociedad civil que no necesita del sistema para brillar.
Para que Somos México realmente funcione en Sinaloa y no se quede en un intento más de “partido satélite” o “refugio de exiliados”, la estrategia debe ser disruptiva. En Sinaloa, el electorado es pragmático y valora la fuerza, pero está agotado por la polarización y la inseguridad actual.
Sinaloa está atrapado entre la hegemonía de Morena y una oposición (PRI-PAN-MC) que se percibe debilitada y sin rostros nuevos. El espacio vacío es el de la identidad sinaloense productiva y valiente.
El error típico es llenar el partido con activistas de café o políticos que no alcanzaron puesto en el PRI-PAN-MC y reductos del PRD. Es necesario ir por los líderes de las cámaras agrícolas, pesqueras y comerciales. En Sinaloa, el poder real está en el campo y en el comercio.
Dado el contexto de seguridad que atraviesa el estado a inicios de 2026, el discurso de “Somos México” en Sinaloa no debe ser de confrontación ideológica, sino de estabilidad operativa.
Debe posicionarse como el partido que defiende la economía local y la seguridad de las familias, alejándose de los pleitos nacionales de Palacio Nacional o de la CDMX.
Sinaloa no se gana en las redes. Se gana en las colonias populares y en las sindicaturas. Que la gente vea el logotipo de Somos México como una solución antes de que llegue la elección.
