Sinaloa sin futuro

Sinaloa sin futuro

Sinaloa sin futuro

Por Juan Manuel Acuña Salomón

 

Todo indica que, de seguir las cosas como están, el 2027 no será una elección, será un trámite de entrega-recepción.

Sinaloa está en liquidación política. Los partidos de oposición están rematando sus siglas al mejor postor, y ese es Morena. Todo indica que la salida de Rocha traerá como consecuencia una purga interna y habrá muchos espacios que ocupar; lo que queda de militantes del PRI, PAN, MC y PAS están ya con un pie en el estribo.

La verdadera crisis de la oposición en Sinaloa no es que pierdan elecciones —perdieron en el 21—, sino que están perdiendo su identidad. Al hacerse chiquitos, las dirigencias del PRI, PAN y MC envían un mensaje claro a sus bases: “Sálvese quien pueda”. Sin un liderazgo local que inspire, el militante de a pie, el que sí cree en la política, terminará refugiándose en Morena; no por convicción, sino por orfandad.

El caso de Sergio Esquer en MC es el ejemplo perfecto de cómo una figura que pudo ser el faro ciudadano prefirió ser un engrane de una maquinaria nacional que ya no mira a Sinaloa. Al subordinarse a una dirigencia que juega a ser “esquirol” del sistema, Esquer no solo se achica él, sino que condena a su militancia a buscar una balsa en el mar de Morena. ¿Para qué ser oposición de bolsillo cuando puedes ser oficialista de nómina completa?

Es una ironía trágica: si las cosas siguen igual, César Emiliano Gerardo y su PRI sinaloense seguirán siendo el principal proveedor de cuadros para Morena y, por mientras, para el MC. Lo que no pudieron ganar en las urnas, lo están entregando en las mesas de negociación por miedo o conveniencia. El PAN de Wendy Barajas Cortés y el PAS de Robespierre Lizárraga Otero no se quedan atrás; ante la falta de una voz valiente que los reagrupe, sus “poquitos” militantes están a un paso de vestir de guinda, confirmando que en Sinaloa la oposición dejó de ser combativa.

A los partidos políticos de oposición: Su silencio es ensordecedor. ¿A qué le tienen miedo? ¿Tienen la cola tan larga que el silencio es su único refugio, o simplemente ya no tienen sangre en las venas para defender al estado? Un líder que no sale a la calle cuando el estado se quiebra, no es un líder, es un simple espectador.

Se han vuelto expertos en la crítica de escritorio. Un partido que no sirve como contrapeso en la crisis, es un partido que ya no merece existir. Sinaloa tiene ciudadanos de primera atrapados con partidos de cuarta… de la “Cuarta Transformación”.

La oposición en Sinaloa no está muriendo, se está mudando. No es que Morena sea invencible, es que la oposición decidió entregar el estado antes que ser contrapeso. Cuando un dirigente y los restos de sus partidos deciden “hacerse chiquitos”, le otorgan a su militancia el permiso moral para desertar. El mensaje implícito es: Aquí ya no hay futuro, busquen acomodo allá. La oposición no está muriendo de causas naturales, se está suicidando por falta de carácter.

Esta desbandada no es una fatalidad del destino, es una decisión de oficina. Lo que estos “administradores de la derrota” olvidan es que Morena en Sinaloa no es invencible; su hegemonía es un castillo de naipes sostenido por la inacción de los de enfrente. El oficialismo local tiene grietas profundas y un desgaste que se nota en cada rincón. Morena solo ganará por nocaut si la oposición decide ni siquiera subir al ring.

La única salida digna —y estratégica— es dejar de estar cada uno montado en su propio burro. Sinaloa exige una gran alianza ciudadana y política, pero no una de logotipos vacíos y repartición de cuotas. Se necesita un frente con el valor civil de plantar cara.

La moneda aún está en el aire, pero el tiempo se agota. O se unen para ofrecer un futuro real, o terminen de empacar sus pertenencias. Sinaloa no va a morir, pero si no despiertan, su oposición sí pasará a la historia como la generación que dejó un negro futuro por miedo o por precio.

No es momento de pensar, es momento de actuar.

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juanmanuelacuna2027@gmail.com

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