Sinaloa se desmorona

Sinaloa se desmorona

Sinaloa se desmorona: El silencio de las calles y el vacío de poder

Por Juan Manuel Acuña Salomón

 

Sinaloa ya no está para concursos de popularidad ni encuestas de simpatía. La realidad ha rebasado por mucho a la política tradicional. Estamos ante un estado que se desmorona no por falta de política, sino por un vacío absoluto de autoridad. Ya no importa quién “cae bien”. Importa quién tiene el colmillo y la estructura para parar esta crisis y sacar a Sinaloa adelante.

Culiacán ya no es la ciudad que conocíamos. Hoy, caminar por sus avenidas es recorrer un territorio de riesgo. El paisaje se ha transformado en un escenario de calles vacías y persianas cerradas, donde la sensación de peligro a cada paso que das se ha vuelto el nuevo aire que respiramos. No es solo inseguridad; es la certeza de que el control se ha perdido y, así como Culiacán, se encuentra casi todo el estado.

Lo más grave no es lo que estamos viviendo, sino el sentimiento colectivo de que esto no se va a acabar. Existe una sospecha generalizada, un nudo en el estómago que nos dice que viene lo peor. La gente en las colonias, en los comercios y en las oficinas comparte una misma mirada de desconfianza: hacia un gobierno que no puede y una oposición que parece no aparecer.

Los datos del clima social son el reflejo de este abandono:

Con un 86% de la población sintiéndose insegura, la vida social se ha extinguido.

El 65% de los hogares ha tenido que sacrificar la educación presencial de sus hijos, volviendo al encierro de las pantallas porque la calle ya no les pertenece.

La economía no aguanta más encierro: El 78% de la gente ha dejado de consumir y salir. Quien quiera gobernar Sinaloa debe ser capaz de garantizar que abrir un negocio no sea un acto de heroísmo, sino una actividad normal.

El 32% de las familias ya no ve un futuro aquí; ven una salida de emergencia hacia otros estados.

Mientras el gobierno estatal se hunde con un 74% de desaprobación, la autoridad parece haberse evaporado, dejando a la ciudadanía a merced del caos. Cuando 7 de cada 10 ciudadanos te dan la espalda, ya no gobiernas, solo ocupas una silla. Esto explica por qué, aunque el rechazo al gobernante es masivo, la intención de voto por la marca oficial sigue alta: la gente no ve a nadie más sentado en la mesa de soluciones.

En este escenario, hablar de “preferencias electorales” parece una falta de respeto. Sinaloa no necesita a alguien que “caiga bien” o que sepa sonreír en los espectaculares. Lo que urge es un perfil de mando, alguien con la capacidad técnica y el carácter para intervenir un estado que se nos está yendo de las manos.

Sinaloa necesita recuperar sus calles. Necesitamos que el derecho a transitar sin miedo deje de ser un lujo y vuelva a ser nuestra realidad. La pregunta ya no es quién quiere ser gobernador, sino quién tiene la capacidad de evitar que el estado termine de desmoronarse.

Mientras no nos organizamos, mientras la alianza está en el aire y la silla siga vacía, el futuro de Sinaloa será igual o peor. Nuestra única oportunidad es el 2027. No podemos seguir solo opinando; ejerzamos nuestro derecho al voto y logremos legalmente cambiar el rumbo de Sinaloa y de México.

El tiempo de los “no” se terminó; hoy Sinaloa solo tiene espacio para los que se atreven a rescatarla.

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juanmanuelacuna2027@gmail.com

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