Sinaloa: De mal en peor
Sinaloa: De mal en peor
Por: Juan Manuel Acuña Salomón
Colapso total
Sinaloa no solo está mal; se encamina a un punto de no retorno. Lo que al principio quisimos creer que sería una crisis pasajera ha resultado ser un error de cálculo fatal. La esperanza no se está desgastando, se está muriendo.
No atravesamos una “racha difícil”; estamos frente al colapso de nuestras instituciones y del tejido social. La parálisis económica, el miedo que vacía las calles y la normalización de la violencia nos han llevado al borde del abismo. El estado ha sido abandonado por quienes juraron protegerlo. En reuniones recientes con mis amigos, la conclusión ha sido unánime y dolorosa: estamos en un estado de indefensión total.
Ya llegó el momento en que no podemos estar callados ni apáticos, esperando que las cosas pasen sin hacer nada. Es momento de unir fuerzas y ponernos en acción.
Mientras Sinaloa colapsa, la oposición parece vivir en un universo paralelo de comodidad y cálculo político. Personas como César Emiliano Gerardo Lugo, presidente del PRI en Sinaloa, abanderando a Mario Zamora y Paloma Sánchez como sus posibles aspirantes —ambos ausentes de las soluciones territoriales y presentes solo en redes—, o Wendy Barajas Cortés, presidente del PAN, apoyando a Roxana Rubio como su candidata a la gubernatura, son parte del estancamiento.
Su silencio o sus críticas tibias los vuelven cómplices del vacío de poder. Hoy sería mejor que se retiraran y dejaran de estorbar el surgimiento de nuevos liderazgos. Está claro que la ciudadanía ya los rebasó; lo más digno que pueden hacer es apartarse y dejar el camino libre a caras nuevas que no tengan las manos atadas ni la lengua comprometida.
Sinaloa está a un paso del no retorno. El precipicio está frente a nosotros y el tiempo de la apatía se agotó. O nos unimos en un movimiento civil sin precedentes que tome las riendas de nuestro destino, o aceptamos con resignación perder lo poco que nos queda. La historia no perdonará a quienes, pudiendo hacer algo, decidieron simplemente mirar.
¿Qué futuro dejaremos a las nuevas generaciones? En este ambiente hostil, es vital recalcar que la valentía no es la ausencia de miedo, sino actuar a pesar de él. Esa es la única conexión real con el ciudadano que hoy tiembla en Sinaloa.
La sociedad organizada existe y es crítica, pero el entorno hace que muchos operen en el anonimato. Solo unas pocas figuras como Martha Reyes, Miguel Taniyama, Manuel Clouthier y Raúl Ibáñez, entre otros, se atreven a liderar la crítica pública. Quizás no sean los “idóneos” para algunos, pero son los que están al frente dando la cara en el momento más oscuro.
Es momento de entender que nadie vendrá a salvarnos. Ni el centro del país, ni los partidos que hoy agonizan. La solución tiene que ser orgánica, ciudadana y valiente. Para dejar un mejor futuro, la participación es indispensable:
Infórmate y opina: Asiste a reuniones públicas y foros comunitarios; expresa tus preocupaciones de manera constructiva. Apoya a los pequeños negocios y emprendedores locales. Consumir local hoy es un acto de solidaridad. Únete a proyectos comunitarios para mejorar tu entorno inmediato.
*Hoy amanecí con una sensación que me invade: la de que algo fuerte está por pasar en Culiacán. No sé decir qué, pero la incertidumbre es total. Ante ese presentimiento, solo nos queda la unidad. Es necesario tomar las riendas de nuestro destino ahora, o resignarnos a no tener uno.
Una clase política que estorba De la indignación
