La dupla: Heriberto Félix-Manuel Clouthier
La dupla: Heriberto Félix-Manuel Clouthier
Por Juan Manuel Acuña Salomón
Sinaloa es una tierra de gente decidida. Aquí nacimos, aquí vivimos y aquí invertimos no solo capital, sino vida. Por ello, plantear una salida encabezada por perfiles que combinan el ADN del esfuerzo con la experiencia pública no es una ocurrencia; es el debate que el estado se debe a sí mismo.
El tiempo de las definiciones se acerca y, en este juego de ajedrez, las mejores jugadas son aquellas que se anticipan al cansancio de las formas agotadas.
En el análisis político, como en la vida, hay momentos para observar y momentos para proponer. Tras un escrutinio profundo de la conversación digital y el sentir ciudadano en nuestro estado, me parece que hemos llegado a un punto donde la política tradicional ya no ofrece respuestas. Los nombres de siempre, esos que han hecho de la gestión pública su zona de confort, hoy se enfrentan a un electorado que busca algo más que siglas: busca identidad y resultados. El desgaste de sus partidos los arrastra al grado de que gran parte de la ciudadanía ya no está dispuesta a darles su apoyo.
Desde mi perspectiva, y tras un análisis de los nombres que hoy se mencionan para la gubernatura, existen posibilidades que merecen ser discutidas con seriedad. ¿Por qué plantear este escenario? No es un ejercicio de simpatías, sino de lógica política. En Sinaloa, el electorado es pragmático y valora la fuerza, pero también la capacidad de gestión.
Empecemos con la dupla: Heriberto Félix Guerra y Manuel Clouthier Carrillo.
Por un lado, la trayectoria de Heriberto Félix aporta esa visión de orden, de conocimiento de las estructuras y de una probada sensibilidad social. Es la figura que puede hablar con todos los sectores sin generar las resistencias del político de partido. Él sería el encargado de reconstruir el tejido social del estado con mano suave pero firme en la administración. Heriberto es un hombre de sistemas, de equipos y de formas; es, quizás, uno de los perfiles más completos y con mayores posibilidades de éxito real.
Por el otro, Manuel Clouthier representa el contrapeso necesario. Su estilo frontal y su historial de independencia son el antídoto contra la opacidad. Manuel es un personaje nacional y su capacidad combativa es lo que Sinaloa necesita hoy. Aunque ha sido tajante en sus declaraciones sobre su “retiro” de la política electoral, mencionando que desea descansar y que concluyó una etapa contento mas no satisfecho, el ADN de un hombre como él no le permite tirar la toalla fácilmente.
Desde que anunció su retiro, las condiciones políticas han cambiado drásticamente. Un hombre de su estirpe sabe que el poder necesita límites y contrapesos, especialmente frente al avance de Morena. La dupla es factible para este 2027: Heriberto como el arquitecto desde la candidatura a gobernador y Manuel apoyando con todo el peso de su combatividad.
Esta dupla es una opción electoral digna de analizarse. No serán los únicos; también haremos lo propio con otros perfiles como el de “Pío” Esquer —quien, aunque camina a contracorriente, representa el arrojo del sector productivo— o Marta Reyes, pues el factor de género es una variable que no se puede dejar de lado. Analizar a los aspirantes tradicionales me parece una pérdida de tiempo, sin embargo, ahí están y habrá que contrastarlos.
La discusión está abierta. Habrá quienes vean en esta unión el camino más sólido hacia la estabilidad y quienes prefieran seguir esperando una señal de los sectores tradicionales. Lo cierto es que, más allá de los nombres, la urgencia es clara: debemos apoyar la opción que logre aglutinar a la oposición para ver, por fin, una luz al fondo del túnel.
La aritmética para el próximo proceso es simple: Sin Alianza = No hay apoyo.
Sigamos analizando, porque en Sinaloa, el futuro se construye con hechos.
