UAdeO: La razón de ser
UAdeO: La razón de ser
Por Juan Manuel Acuña Salomón
Una universidad que no discute es una universidad que no piensa. La crítica no es deslealtad; es el motor que evita la mediocridad.
La Universidad no es un botín: Es un patrimonio social. Cualquier grupo que ponga su interés por encima de la misión educativa, está traicionando su esencia.
Si se quiere ser una Institución de Educación Superior de vanguardia, debe someterse al escrutinio interno. El que se ofende por una crítica académica, no pertenece a la academia.
Bienvenida la crítica que propone, al disenso que construye y al debate que ilumina.
La crítica en la UAdeO no debe ser vista como una amenaza al orden, sino como la máxima prueba de salud institucional. Quien silencia la voz ajena por miedo al disenso, confiesa su propia debilidad intelectual. Fortalecer a la universidad requiere de una piel gruesa en la administración y de una voluntad férrea en la academia.
Una verdadera universidad no es sólo un edificio con aulas y oficinas; es un organismo vivo en el que la diversidad de ideas, disciplinas, personas y perspectivas se integran en un diálogo constante y en una comunidad de sentido.
En la UAdeO hay diversidad, sí: disciplinas, generaciones, ideologías, orígenes y trayectorias. Pero falta el momento de la unidad.
Actualmente las autoridades se refugian en la lógica administrativa: presupuestos, indicadores, procedimientos, mientras el alma comunitaria se apaga en silencio.
Cuando en una institución no hay unidad, cuando cada uno cuida su parcela, defiende a su grupo y pone primero sus intereses particulares, se deja de ser universidad.
Es momento de recuperar la universidad, recuperar la unidad en la diversidad. Para eso se requiere autoridades que no sólo administren, sino que lideren desde el reconocimiento genuino del otro. A través del diálogo, la amistad académica (que no es ausencia de crítica, sino crítica entre pares que se respetan), y la conciencia de que la institución no pertenece a la administración, sino a la comunidad que la habita: profesores, estudiantes, investigadores y personal de apoyo.
Es momento de reconocer a todos como parte legítima de la comunidad, para ser una verdadera universidad.
De seguir así, la UadeO seguirá siendo un campus lleno de gente, pero vacío de universidad,
No es momento de ver en el otro a un enemigo, ni un subordinado, sino un interlocutor necesario en la gran aventura del conocimiento.
No podemos hablar de salud institucional cuando los instrumentos de voz de los trabajadores están en el limbo. La falta de un comité sindical debidamente validado no es un simple trámite pendiente; es una omisión que está afectando enormemente la operatividad y el ánimo de la base.
Urge solucionar este vacío de representación legítima. Sinaloa no puede esperar a que la burocracia se decida a caminar; el estado merece una universidad sólida, unida y con todas sus piezas en su lugar. Es momento de reconocer a todos como parte legítima de la comunidad para ser, finalmente, la verdadera universidad que nuestro estado reclama.
